La autoestima; pilar de nuestro bienestar psicológico.
“Todo en mi vida tendría que funcionar; en mi familia todos tenemos salud, la relación de pareja y familiar es buena, tengo un trabajo en el que estoy bien considerado, me gusta y tengo una buena retribución, pero… no me llego a encontrar a gusto, siento que algo falta en mi vida, como si siempre faltase una pieza, como si no disfrutase plenamente de mi vida…
En algunas ocasiones me siento mal, por cosas que me dicen, no sé qué contestar y me lo llevo a casa, allí me surge un pensamiento automático, repetitivo, me infravaloro y durante mi diálogo interno siempre salgo mal parado por mí mismo; no vales para nada, eres peor que ellos, eres tonto. Todo esto me lleva a sentirme mal y a tener emociones de odio hacia mí mismo, tristeza, desesperación…”
Las personas que tienen autoestima baja, viven con un malestar continuo consigo mismo (debido a esos pensamientos negativos; no valgo para nada, soy tonto, esto no está hecho para mí, a veces incrementado por ansiedad o depresión), malestar que tienen con las personas más cercanas, no llegan a disfrutar plenamente de las cosas placenteras y son normalmente, muy inflexibles consigo mismos, no se perdonan un fallo, echándose la culpa de todo; “podría haberlos hecho mejor”, “no puedo permitirme este error”.