Motivación para el cambio.
En muchas ocasiones nos hemos preguntado por qué una veces tenemos motivación para realizar un cambio en algún apartado de nuestra vida y por qué otras veces no somos capaces ni siquiera de plantearnos dicho cambio. O incluso se puede ir más allá, ya que en algun momento nos hemos planteado la necesidad de un cambio en nuestra vida pero no hemos llegado a introducirlo por no estar preparados para ello ¿por qué?, ¿cómo funcionan estos procesos?.
Para dar una explicación a estas cuestiones relativas a la motivación y sus procesos nos basaremos en el “Modelo de los estados cambio” de Prochaska y DiClemente .
Este modelo nos muestra varios estados en los que nos encontramos y por los que atravesamos cuando estamos preparados para el cambio o bien cuando no lo estamos.
La primera fase seria la precontemplación, en la que no tenemos intención de cambiar a corto plazo, usualmente en unos 6 meses. En esta fase no hemos contemplado el cambio en alguna parcela de nuestra vida. Por ejemplo, si somos fumadores y estamos en este estadio, quizás en alguna ocasión hayamos pensado en dejar de fumar pero ha sido un pensamiento pasajero y fortuito.
En una segunda fase nos encontraríamos con la contemplación. No se está preparado para tomar acciones en el presente todavía, pero ya estamos empezando a abrir la puerta al cambio. Si volvemos al ejemplo anterior del fumador, éste, ha comenzado a pensar “más en serio” el hecho de dejar de fumar, pero todavía no se encuentra todavía preparado para comenzar a dejarlo.
Un paso más allá en el modelo de los estados del cambio, se encuentra la fase de la preparación. Aquí la persona considera activamente cambiar la conducta en un futuro inmediato. En nuestro caso anterior, el fumador, se está preocupando sobre cómo empezar a dejar de fumar en breve, por ejemplo, va al médico de cabecera, a la farmacia, psicólogo, grupos para dejar de fumar…
Nuestro fumador se encuentra ya en la fase de acción, en la que se ha hecho un cambio en el pasado reciente, pero este cambio no se ha consolidado. Nuestro fumador ha dejado de fumar, pero todavía el cambio no es lo suficientemente fuerte como para mantenerse en el tiempo, debe estar atento…
El personaje de nuestro ejemplo, ya lleva más de seis meses sin fumar, está activamente involucrado para mantener esta actitud, se puede decir que se ha cambiado la conducta, por lo que se encuentra en la fase de mantenimiento.
Podemos sacar en conclusión de todo lo expuesto, que el éxito en el cambio conlleva un progresivo avance de todas las fases anteriormente mencionadas. El grado de éxito alcanzado depende del estadío en el que se encuentre el sujeto antes de comenzar el cambio. Así, en el estadio de precontemplación existe un 20% de posibilidades de éxito, en el estadio de contemplación un 45 % y en el estadio de preparación un 80 %.
El cambio es posible en nuestras vidas ¡ánimo!
Diego de la Fuente.

