La adicción al juego es una perdida de impulsos que la persona no puede dominar debido a que el cerebro libera dopamina (que crea un efecto excitante e inhibidor en el cerebro) y es una recompensa rápida en el cerebro.

 

Las personas que se hacen adictas al juego necesitan cada vez jugar más y más, lo primero por lo que hemos comentado antes (dopamina) y luego porque en el juego la mayoría de las veces se pierde y el ludópata va a la “caza” del premio, lo que le hace jugar cada vez más y más, para poder recuperar el dinero perdido.

 

Estas personas son capaces de tener engañados a los familiares respecto a los gastos de dinero, hasta que la bola se hace inmensa y aflora por si sola, por lo que perjudica a las relaciones sociales con la familia

 

El ludópata puede sentir también ansiedad (por no lograr ganar en el juego), depresión y en algunas ocasiones; pensamientos suicidas.

 

En la parte física el ludópata puede tener falta o aumento de apetito, falta de sueño, dolores musculares, de cabeza.

 

El problema de este trastorno es que le que lo sufre no piensa que es ludópata y que no necesita ayuda, por lo que es difícil su recuperación al no querer ir al especialista.

 

Diego de la Fuente

 

Psicólogo