En muchas ocasiones de nuestro vivir diario, no hemos sido capaz de discrepar con alguien y hemos aceptado realizar lo que la otra persona ha querido por no saber qué decir, o no saber decir no, por no discutir o bien por no herir a la otra persona. En cambio en otras circunstancias hemos sido demasiado “bruscos” contestando de manera tajante  sin razón alguna… ¿dónde está el equilibrio?

¿Qué entendemos por asertividad?, la asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, pero sino dejarse manipular ni manipular a los demás, digamos que es un “tú ganas, yo gano”.

La personalidad asertiva “pura” no existe, es difícil encontrarnos con una persona asertiva, sumisa o agresiva en todas las situaciones de su vida. Podemos encontrarnos una persona que es asertiva con sus compañeros de trabajo y en su vida en general, pero con su jefe se comporte de una manera sumisa. La situación ideal sería comportarnos asertivamente en todas los contextos de nuestra vida.

Para conseguir un buen nivel de asertividad, tendremos que trabajarlo a diario e ir probando en diferentes situaciones lo que nos ayudará a ir cogiendo confianza con nosotros mismos, ir experimentando con diferentes contextos y personas para observar lo que va ocurriendo e ir perfeccionándonos.

La asertividad es la base para tener una buena autoestima, con ella defendemos aquello que nos interesa o no interesa, en definitiva a querernos y respetarnos más a nosotros mismos.

Existen unos derechos asertivos que viene bien tenerlos presentes en nuestro día a día para mejorar nuestra autoestima.

  • Tienes derecho a ser juez de tus propias emociones, pensamientos y comportamiento, y eres responsable de la ejecución y de las consecuencias de lo sientes, piensas y haces.
  • Tienes derecho a cambiar de opinión.
  • Tienes derecho a no dar a nadie razones que justifiquen tu comportamiento.
  • Tienes derecho a decir que no sabes
  • Tienes derecho a decir “No entiendo”
  • Tienes derecho a ser ilógico cuando tomas decisiones.
  • Tienes derecho a decir no…

 

Diego de la Fuente

Psicólogo