Básicamente la ludopatía se caracteriza por un fuerte impulso incontrolado de jugar a juegos que perjudican en varios aspectos de la vida la vida a la persona que lo padece, entre ellos en emocional, social, económico…

 

El jugador no tiene plena realidad de que en el juego la “banca nunca pierde” siempre van a la “caza del premio” pensando que en la próxima partida lo van recuperar y con creces lo que han perdido, lo que le hace apostar más y más cantidad. Todo esto, en una gran proporción va acompañado con una patología dual como puede ser el alcoholismo.

 

Al principio dan poca importancia a las pérdidas, pero con el tiempo y según van perdiendo más, se van volviendo más irritables y se va deteriorando su vida, muchas veces junto el alcohol u otras sustancias.

 

Con el tiempo, el enfermo empieza a sacar dinero de donde no tiene, mediante prestamos, venta de propiedades, prestamos mediante engaños a la familia, siempre pensando que van a recuperar todo lo perdido, lo que le lleva a una espiral cada vez más profunda y a una gran desesperación, por conseguir el premio y reparar lo perdido, llevando a esta persona a estados bajos de ánimo; depresión, somatizaciones…

 

Estas personas empiezan jugando poco dinero, de forma insidiosa y poco a poco casi sin darse cuenta hasta hacerse crónico si no se pone remedio. El problema de este desorden es que la persona que lo padece no se reconoce como jugador compulsivo.

Diego de la Fuente

Psicólogo