Este trastorno es muy frecuente entre las personas, alrededor del 5 % y en las mujeres supone un 10 %.

 

Con mucha frecuencia va asociado a o otros trastornos de ansiedad; como pueden ser fobias o ataques de pánico y también del estado de ánimo, por ejemplo, la depresión.

 

Al parecer hay factores genéticos y de personalidad en sus causas. Es más común encontrar personas que lo padecen entre familiares con este tipo de trastorno que otro tipo de población.

 

Hay que tener en cuenta que se puede relacionar en algunas ocasiones con la dependencia a uso o abstinencia de sustancias, en especial drogas estimulantes. Se ha de comentar que la dependencia ha ocurrido por aviso de sustancias como el alcohol o tranquilizantes, para calmar la angustia o la preocupación.

 

Este trastorno suele empezar al principio de la vida adulta, con altibajos de intensidad de la ansiedad, y parece que se agrava con los momentos de estrés por lo que puede ser su consecuencia.

 

Respecto a las personalidades con más tendencia a este trastorno suele ocurrir a personas con personalidades más neuróticas, ya que este tipo de personas son más propensos al estrés y a la ansiedad, y hay que apuntar que tienen poca tolerancia a la frustración.

 

Diego de la Fuente

 

Psicólogo