La característica fundamental de este trastorno es que las acciones incontroladas no tienen una finalidad alguna, se puede decir que su finalidad es la liberar una tensión y aliviar de una manera destructiva y a veces placentera toda la tensión acumulada.

 

Se puede decir que las personas que lo padecen no tienen contención sobre su conducta, tampoco miden las consecuencias que pueden tener sus actos. Por norma general estas personas van sintiendo una tensión que va aumentando progresivamente antes de hacer el acto, e inmediatamente explotan sintiendo un placer, alivio por la reducción de tensión. En algunas ocasiones, algunos pacientes pueden sentir arrepentimiento o culpa.

 

Se puede decir que en este tipo de desorden en el control de los impulsos hay un pérdida de control y resistencia a hacer algo perjudicial para uno mismo o para los demás. En estos casos algunos pacientes, pueden tener una intención de resistirse o evitar hacer la acción aunque luego fracasen.

 

Dentro de estos trastornos del control de los impulsos existen los desórdenes de trastornos explosivo intermitente, la cleptomanía, la piromanía, la tricotilomanía y la ludopatía.